
El joven que convirtió una pulseada en una oportunidad para salvar vidas
El joven que convirtió una pulseada en una oportunidad para salvar vidas Hay historias que no hacen ruido, pero cambian todo. La de Juan Manuel Llamas es una de ellas. Tiene ...
El joven que convirtió una pulseada en una oportunidad para salvar vidas
Hay historias que no hacen ruido, pero cambian todo. La de Juan Manuel Llamas es una de ellas. Tiene 25 años, vive en Santa Rosa, en el departamento 25 de Mayo, y mientras espera su nombramiento tras egresar de la Policía de San Juan, ya está cumpliendo una misión mucho más profunda: sostener, incluir y dar una segunda oportunidad a quienes parecían haberla perdido.
Hijo único de Yanina Llamas, Juan Manuel creció con la certeza de que el camino no siempre es fácil, pero también con la convicción de que siempre se puede elegir. "Yo veía a amigos de la secundaria que no la estaban pasando bien. Casos increíbles, con adicciones o problemas familiares muy graves. Lo hablaba con mi mamá y me preguntaba qué podía hacer por ellos", recordó. De esa preocupación nació la idea de buscar un espacio de contención.
La respuesta apareció donde menos lo esperaba: en la lucha de brazos, más conocida como pulseada. Lo que para muchos es solo un juego, él lo convirtió en una herramienta de cambio. "Es un deporte que requiere preparación, constancia y responsabilidad. Virtudes que fuimos descubriendo en el grupo. No tenemos un lugar fijo, nos juntamos en la plaza, armamos todo a pulmón con mesas… pero todo vale la pena cuando empezás a ver resultados", contó.
Sin subsidios, sin infraestructura y sin promesas, el espacio empezó a cumplir una función que muchas veces cuesta encontrar en ámbitos formales: contener, escuchar, ordenar y dar sentido. Los chicos que se acercaron no solo encontraron un deporte, sino también una rutina, un grupo y un motivo para seguir adelante.
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